LA IMPORTANCIA DE UN BUEN DESAYUNO: BUSCA LO MÁS VITAL

Etimológicamente  ieiunus, o el que está en ayunas  y  des- prefijo latino que expresa la vuelta a lo anterior se combinan  para expresar esta situación mañanera tan habitual entre muchos y escasa entre unos pocos que es  quitarse lo vacío del estómago. Y es que ya lo decían los Romanos, es esa merienda que se toma tras haber ayunado toda la noche.

A pesar de su enorme variedad y posibles combinaciones (dependerá mucho de los hábitos y costumbres de cada país) es una rutina. De las pocas comidas que hacemos igual o casi durante la mayoría de los días sin cansarnos (quien se imagina tomar lo mismo durante la comida una semana entera…).

Debemos tomarnos tiempo para preparar un buen desayuno. Este, de forma ideal, debería componerse de una combinación de grupos de alimentos tales como frutas, lácteos, cereales y algo de proteína. Tengamos especial cuidado en ello y mezclemos tantas variedades como nos sea posible. Disfrutemos de este gran momento, cada 24 horas tenemos una nueva oportunidad.

En esos días que el tiempo apremia evitemos tomar el café sin darnos el tiempo a saborearlo, acompañándolo con una tostada antes de salir por la puerta de casa y si además, nos llevamos alguna pieza de fruta, nuestro cuerpo nos lo agradecerá.

Ágape que espabila, nos da energía y nos prepara para afrontar el día con ganas y optimismo.  Os animo a todos a cambiar las costumbres, démosle a este acto social la importancia que se merece: cambiemos el quedar a comer o a cenar por quedar a desayunar.

Porque desayunar no es tan fácil como parece (Primos por Daniel Sánchez Árevalo con Quim Gutiérrez, Adrián Lastra y Antonio de la Torre, en 2011)

A todos con los que, alguna que otra vez,  he compartido el momento desayuno.

Formulando nueva dosis informativa